adicción al trabajo

¡Cuidado! La adicción al trabajo podría acabar con tus relaciones 

8 minutos

En ocasiones, la adicción al trabajo puede ser algo positivo, pero la cruel realidad es que, la mayor parte de las veces, afecta en el ámbito personal o, peor aún, a la salud.

Si nos ponemos a pensar y analizar los tipos de adicciones que pueden existir vinculadas al trabajo, podríamos estar hablando de dos bastante bien diferenciadas. 

Por un lado, el perfil de la persona que trabaja por cuenta ajena y que, a menudo, hace horas extra, se lleva el trabajo a casa o, incluso, sigue conectado durante el fin de semana aunque no le corresponda.

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Este perfil lo tenemos claro en Apetece Emprender. Seguro que tú también, ya que has pensado en alguien mientras leías el párrafo anterior o te hemos descrito a ti, ¿verdad? Es algo desgraciadamente común. Incluyamos a la lista de arriba que esta persona no puede dejar de trabajar durante las vacaciones o que vaya a la oficina aún estando enferma. Este perfil es de un verdadero workaholic que corre peligro.

El otro caso de manual es el autónomo emprendedor que trabaja por su cuenta. Este trabaja incluso más que el anterior, pero lo cierto es que no se ve igual, no se siente igual. Es esa persona que ha decidido hacer algo que le gusta y no depender de nadie. Esta tesitura requiere mucho esfuerzo y también tiempo, mucho tiempo. 

Pero, pregúntale a un emprendedor innato si tiene adicción al trabajo. Lo más probable es que su respuesta sea que no.

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

Confucio

Entonces, ¿quiénes son realmente los verdaderos adictos al trabajo?

¿Cómo es una persona adicta al trabajo?

¿Sabes? A las personas que tienen adicción al trabajo también se les llama trabajólicos. Es un dato que nos apetecía darte, aunque lo cierto es que no es relevante para saber detectar si tenemos o no una adicción. 

Una persona adicta al trabajo es una persona que suele trabajar sin tener la obligación de hacerlo y que si no lo hace, no es capaz de sentir felicidad. De hecho, una persona adicta al trabajo, muestra desinterés por aspectos de su vida personal como las relaciones afectivas.

Ahora es cuando estarás desdibujando esa atribución propia que te habías puesto antes, en el momento en el que mencionamos lo de trabajar en vacaciones. 

Además, la adicción al trabajo como fenómeno psicológico surge cuando ya existe un desgaste laboral muy avanzado y las relaciones sociales o familiares son casi inexistentes.

Vamos, que si haciendo estos ejercicios de mindfulness para reducir la ansiedad en el trabajo consigues desconectar, ¡qué no cunda el pánico! Eso no es adicción. Otra cosa sería que, aún haciéndolos, tu cabeza estuviera cada segundo pensando en el work.

¿Cómo afecta la adicción al trabajo en la vida personal?

Las consecuencias negativas de sufrir una adicción de tal envergadura son numerosas. A corto plazo, pueden resultar imperceptibles, pero si miramos a largo plazo, podría repercutir en el estado de salud tanto mental como físico de la persona que la sufre. Entre medias y si no se le pone remedio, están las siguientes consecuencias:

  • Irritabilidad, sobre todo cuando hay una sugerencia relativa a dejar de trabajar.
  • Estrés y ansiedad que pueden encajar perfectamente en un cuadro de depresión.
  • Ansiedad y dolores en el pecho como consecuencia.
  • Fatiga y dificultad para conciliar el sueño a menudo.
  • Insatisfacción con el trabajo y dificultad para ceñirse al horario oficial.
  • Pensamientos recurrentes y pensamientos vinculados al trabajo.
  • Mala alimentación que podría derivar en desajustes alimenticios.

La persona que llega a este nivel o que pondría el check a todos los puntos de esta lista, es una persona sin motivaciones y con una vida personal nefasta. 

Está claro que buscar ayuda es una solución para recuperar la motivación y perseguir los sueños de uno. Aunque para dar el paso y buscar esta ayuda, lo primero que debe pasar es reconocer el problema en lugar de sentir que se es productivo con este mal hábito.

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